Galicia es una de las comunidades con mayor interés para el aficionado al senderismo, y espacios protegidos como las Islas Atlánticas explican por qué. Este parque natural combina cuatro parajes insulares (Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada), todos ellos visitables y con numerosos itinerarios habilitados para el trekking. Un buen ejemplo son las rutas isla de ons, célebres por su entorno natural y cultural.
En particular, cuatro son los itinerarios que pueden seguirse en el archipiélago de Ons: la Ruta Sur, la Ruta do Faro, la Ruta do Castelo y la Ruta Norte. Con ocho kilómetros de extensión, esta última es la más desafiante, en parte debido a sus cien metros de desnivel, ligeramente inferiores a los existentes en la Ruta do Faro. Su señalización es óptima, y la circularidad de todas ellas invita a repetir la experiencia.
En las Islas Cíes, el visitante dispone de las rutas del Monte Faro, el Faro da Porta, el Alto do Príncipe y Monteagudo. Con diferencia, el itinerario más complicado en distancia y desnivel es el del Faro de Cíes. Este recorre la laguna salada dos Nenos, la playa de Nosa Señora y la formación geológica conocida como Pedra da Campá.
Además de la variedad de itinerarios y destinos, el Parque Nacional de las Islas Atlánticas sorprende por su riqueza medioambiental. En cualquiera de sus archipiélagos es posible toparse con bosquecillos, acantilados, dunas y otros parajes llenos de contrastes.
Por su insularidad, el Parque posee un microclima más suave y apacible, exento de las drásticas variaciones de temperatura que afectan al clima continental. Algunos le atribuyen rasgos mediterráneos. Lo cierto es que sus precipitaciones son menores, y el sol brilla aquí con mayor intensidad en verano que en Cangas, Oia y otros municipios cercanos. A estos beneficios se suma el límite de visitantes permitidos, que previene la masificación y aumenta el atractivo de sus actividades al aire libre.