Córdoba es una de esas ciudades que se disfrutan más sobre cuatro ruedas que a pie. Seis de cada diez turistas que llegan a la capital provincial, lo hacen en coche, según el Informe Anual de Turismo de Andalucía, distinguiéndose así de otras grandes urbes del sur peninsular donde el avión es la principal vía de acceso. No obstante, este medio de transporte implica lidiar con las restricciones a la circulación o la búsqueda de aparcamiento Cordoba.
Con diferencia, la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, la Sinagoga y la Torre de la Calahorra son las ‘perlas’ turísticas de Córdoba. Pero el tráfico rodado está fuertemente regulado en su casco viejo, que forma parte de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y las áreas ACIRE. Los viajeros deben informarse sobre las etiquetas ambientales y otros requisitos necesarios para entrar y salir del centro histórico. De lo contrario, se exponen a recibir cuantiosas multas.
Las apps de reserva de aparcamiento son herramientas útiles para los usuarios que se desplazan en coche propio o de alquiler. Incluso con este as bajo la manga, se recomienda a los conductores considerar la masificación que caracteriza a ciertas épocas del año. Reservar con suficiente antelación es vital para quienes deciden explorar Córdoba en temporada alta.
Córdoba cuenta con un buen número de parkings de acceso gratuito. En las inmediaciones de la Torre de la Calahorra, por ejemplo, se ubican explanadas donde puede estacionarse libremente. De este mismo privilegio disfrutan los conductores en el aparcamiento público Poniente Sur y en el parking La Mezquita.
Las multas relacionadas con la circulación y el acceso indebido pueden ensombrecer una escapada por la ciudad andaluza. Lo más aconsejable es extremar la precaución en los desplazamientos por el casco histórico y al estacionar en plazas delimitadas por líneas azules.