¿Alguien recuerda aquella moda que se quiso imponer de las comuniones civiles? Llegaron tras los llamados bautizos civiles. Estos se comenzaron a celebrar como una manera de presentar a un nuevo bebé a la familia pero sin tener que realizar ninguna ceremonia de tipo religioso. No tuvieron un gran éxito como tal, ya que este tipo de fiestas y presentaciones se hacen de otras maneras y ni tan siquiera los bautizos religiosos se celebran por todo lo alto en la gran mayoría de casos.
Las comuniones civiles nacieron con dos intenciones, por un lado, corregir la supuesta “marginación” a la que se sometía un niño que no tenía una formación religiosa, ya que mientras muchos de sus compañeros tenían una fiesta especial, ellos no. Y, por otro lado, el que fuera una especie de fiesta de transición de la niñez a la adolescencia. En algunos casos, los ayuntamientos se encargaban de preparar cierto tipo de ceremonias. Pero ni una ni otra cosa prosperó por motivos que, para la mayoría son claros.
Cuando un niño celebra su primera comunión, la ceremonia tiene un carácter religioso. Es cierto que se pasa por ciertos rituales muy civiles, por ejemplo la ropa de comunión niñas que suele hacer una ilusión especial o la fiesta que viene después. Pero dado que en la sociedad actual ya son muy frecuentes las familias que no llevan a cabo estas fiestas de carácter religioso bien porque no son creyentes, bien porque tienen otras creencias, los niños que no hacen la primera comunión no sienten en absoluto que estén marginados. Simplemente, ellos tienen otro tipo de fiestas.
En lo que respecta a la transición hacia la adolescencia, la mayoría lo celebran con un cumpleaños especial, normalmente cuando cumplen trece y dejan de celebrarlo con los padres o en los lugares de fiestas infantiles y pasan a tener sus propias celebraciones con los amigos, de una manera distintas. Por ejemplo, yendo con sus amigos a merendar o al cine pero sin la presencia de adultos. En otros casos, se comienzan a celebrar fiestas típicas de otros países, como la fiesta de los quince para las niñas o de los dieciocho para los chicos. Estas celebraciones, típicas de algunos lugares de América, eran realizadas inicialmente por gente de esos países, pero hoy podemos ver como algunas personas de España también hacen fiesta con este motivo.