Las verrugas no son agradables, especialmente cuando aparecen en partes de nuestro cuerpo que son muy visibles como el cuello o las manos. Nuestro primer deseo es quitárnoslas, a veces siguiendo consejos que vemos en Internet o que nos dan de forma bien intencionada amigos o familiares. Por ejemplo, es muy habitual que nos digan que, para quitarnos una verruga colgante, de las típicas que aparecen en las axilas, solo tenemos que atarla con un pelo y esperar a que se seque. O que, para quitarnos una verruga plana de un dedo, podemos hacerlo con aspirina. Pero ¿son buenas ideas?
Para empezar, no todas las verrugas son iguales, por lo que lo primero que tendríamos que saber es el origen de esta. Tampoco es lo mismo que nos salga en una zona u otra ya que la piel puede ser más delicada. Algunos métodos caseros pueden acabar con la verruga, pero causando una cicatriz de gran tamaño o, en el peor de los casos, una infección.
Hoy existen métodos mucho más efectivos para acabar con las verrugas sin ningún riesgo y evitando que el remedio sea peor que la enfermedad al dejar cicatrices. Hablar con un experto en dermatologia medica quirurgica es el primer caso. Este médico nos dirá qué hacer en nuestro caso concreto. En algunas ocasiones, será tan fácil como quemar la verruga con frío, algo que se hace en consulta y al momento. Pero en otras ocasiones puede recomendarnos sesiones de láser u otros tratamientos más efectivos. Un caso muy claro es el de las verrugas en el cuello, que suelen ser muchas y que, si no se tratan correctamente, continuarán apareciendo y haciendo que el aspecto de nuestro cuello sea cada vez menos estético.
Los tratamientos de farmacia, como los que sirven para quemar con frío las verrugas, pueden ser efectivos, pero siempre es mejor aplicarlos bajo control médico ya que a veces podemos cometer errores, como aplicarnos el frío sobre un lunar que confundimos con una verruga. Esto puede ser peligroso ya que los lunares nunca deben de quemarse con este tipo de tratamientos. Además, en caso de verrugas grandes, la marca que nos queda puede ser tan poco estética como la misma verruga. Un dermatólogo no solo se ceñirá más al lugar a tratar, sino que además puede recomendarnos tratamientos para paliar la marca de la quemadura.